Este proyecto de reforma transforma una vivienda de 63 m² en Barcelona, originalmente dividida en cuatro pequeños dormitorios, en un hogar más funcional y adaptado a las necesidades actuales. La nueva distribución incorpora tres dormitorios, uno de ellos una suite principal con baño privado, mejorando el equilibrio entre los espacios comunes y las áreas más privadas de la vivienda.
Una cuidadosa reorganización de la planta permitió integrar el salón, el comedor y la cocina en un único espacio abierto, favoreciendo la entrada de luz natural, la continuidad visual y el uso cotidiano de la vivienda. Debido a las dimensiones reducidas del apartamento, se incorporó una isla-barra de cocina que maximiza la superficie de trabajo y el almacenamiento, actuando al mismo tiempo como el elemento organizador central del espacio de día.
El acceso a la suite principal queda integrado en un volumen de armarios altos de cocina, permitiendo que la zona privada se integre de forma natural en el espacio abierto de la vivienda.
La reducción del número de dormitorios y una utilización más eficiente de la superficie permiten obtener una vivienda más luminosa, amplia y contemporánea, adaptada a las formas actuales de habitar.