Situado en el distrito 11 de París, este apartamento de 24 m² fue reformado para convertirse en la vivienda temporal de un estudiante universitario durante sus años de formación en la ciudad. El principal reto consistía en crear un espacio habitable cómodo y funcional dentro de una superficie muy reducida, evitando al mismo tiempo la sensación de vivir en una única estancia multifuncional.
La intervención reorganiza la vivienda a partir de un compacto núcleo de servicios situado junto al acceso. El baño se replantea como un volumen mínimo que incorpora una ducha, almacenamiento a medida y un pequeño hueco acristalado superior que permite que la luz natural procedente del dormitorio ilumine este espacio sin comprometer la privacidad. La cocina, por su parte, se traslada a la fachada opuesta para aprovechar la luz natural y liberar la zona principal de la vivienda.
El elemento protagonista del proyecto es una ligera puerta corredera realizada en contrachapado de abedul y policarbonato translúcido. Más que dividir permanentemente el apartamento, este elemento permite transformar el espacio según las necesidades del usuario. Abierta, la vivienda funciona como un estudio diáfano y continuo; cerrada, crea un dormitorio independiente que aporta intimidad y la sensación de no dormir en el salón.
En un apartamento de dimensiones tan reducidas, cada elemento debía asumir varias funciones. La cama elevada integra amplios cajones de almacenamiento, mientras que el banco continuo bajo las ventanas ofrece espacio para guardar objetos y sirve al mismo tiempo como asiento para comer o estudiar. Los armarios de mayor altura de la cocina albergan tanto el espacio de guardarropa como las instalaciones técnicas de la vivienda, incluido el calentador de agua, contribuyendo a mantener el resto del apartamento completamente despejado.
Una paleta de materiales deliberadamente contenida, compuesta por superficies blancas, contrachapado de abedul y el pavimento original de madera, amplifica la luz natural y acentúa la sensación de amplitud. La sencillez de los materiales, junto con el diseño del mobiliario integrado, permite que el reducido espacio se perciba luminoso, ordenado y sorprendentemente generoso.